Cátedra de la Caridad
La inteligencia artificial, clave para afrontar la pobreza y el hambre desde la ética y el pensamiento crítico
Noticia publicada el
jueves, 30 de abril de 2026
La Cátedra de la Caridad de la Universidad Católica de Valencia (UCV) ha celebrado el foro ‘Ante los retos de la pobreza y el hambre: inteligencia artificial, antropología y ética. Universitarios: formación y capacidad crítica’, un encuentro en el que expertos de ámbitos como la educación, la economía, la ingeniería, la biotecnología y las ciencias sociales han presentado los avances de sus investigaciones desarrolladas a lo largo del curso.
Durante la apertura, el director de la cátedra y vicario de Cultura de Valencia, José Luis Sánchez García, ha subrayado que la inteligencia artificial no debe ser rechazada, sino orientada hacia el bien común: “Ha venido para quedarse; el reto no es evitarla, sino aprender a utilizarla correctamente”. En este sentido, ha advertido de que los algoritmos tienden a reforzar creencias previas, lo que puede limitar el conocimiento y generar visiones parciales de la realidad. También ha alertado del riesgo de confundir verdad con opinión y ha defendido la necesidad de formar personas con criterio, capaces de ir más allá de sus propios sesgos.
Asimismo, ha recordado que más de 700 millones de personas viven en situación de pobreza extrema en el mundo, una realidad que exige respuestas concretas que trasciendan el debate tecnológico.
El encuentro, celebrado en la sede San Juan y San Vicente, ha contado también con la participación del vicerrector de Investigación, José María Tormos, quien ha destacado el papel de la educación para orientar el uso de la tecnología: “Es necesario formarse tanto en el manejo de estas herramientas como en los aspectos éticos y antropológicos que permiten discernir su buen uso”. Además, ha advertido de que determinadas decisiones y crisis globales pueden afectar directamente a la producción de alimentos, agravando el problema del hambre.
Por su parte, la directora de Cáritas Diocesana de Valencia, Aurora Aranda, ha insistido en que la pobreza no es una abstracción: “No hablamos de datos, sino de personas con nombre, rostro e historia”. En esta línea, ha señalado que la exclusión afecta a la dignidad humana y que la tecnología solo será útil si se pone verdaderamente al servicio de las personas.
Cuando la inteligencia artificial no alcanza a los más vulnerables
Tras la apertura institucional, el foro ha dado paso a diversas ponencias. El profesor de la Universitat Politècnica de València Vicente Cloquell ha definido la pobreza y la marginación como “un desafío silente para la inteligencia artificial”, debido tanto a la prioridad de aplicaciones más visibles como a la invisibilidad de estas realidades. Según ha explicado, las personas en situación de exclusión difícilmente serán una prioridad para las grandes corporaciones, aunque la IA podría contribuir a mitigar estas situaciones si existe voluntad y compromiso.
En el ámbito educativo, las profesoras de la UCV María Gil y María Asunción Esteso han reivindicado una formación integral que vaya más allá de lo académico. A su juicio, el pensamiento crítico no se limita al análisis de información, sino que implica comprender la realidad social y actuar para transformarla.
Desde una perspectiva aplicada, el investigador Jerónimo Chirivella ha apuntado al potencial de los océanos como fuente de alimento, aunque ha matizado que el problema no es tanto la producción como la distribución: “Podemos producir suficientes alimentos, pero el reto es cómo los repartimos”. En este contexto, ha señalado que los más desfavorecidos son los principales perjudicados por los actuales flujos económicos.
El economista Juan Sapena ha abordado la inteligencia artificial desde la doctrina social de la Iglesia, defendiendo que la tecnología debe estar al servicio de las personas: “La responsabilidad sigue siendo humana, no del ordenador”. En su intervención, ha insistido en que el desafío de la IA es también ético.
Por su parte, el vicedecano Roberto Sanz ha destacado la paradoja actual: “Nunca hemos tenido tanta capacidad tecnológica y, sin embargo, persisten profundas desigualdades”. En este sentido, ha advertido de que, sin una adecuada educación, la inteligencia artificial puede agravar la pobreza, mientras que bien orientada puede convertirse en una herramienta de transformación social.
El cierre ha corrido a cargo del profesor de Filosofía Ginés Marco, quien ha reflexionado sobre la “crisis de identidad” de la universidad y ha defendido su esencia como espacio de encuentro en la búsqueda de la verdad. Así, ha subrayado que la inteligencia artificial puede ayudar, pero no sustituir a la inteligencia humana, reivindicando el pensamiento crítico como elemento clave para afrontar desafíos como la pobreza y el hambre.
Investigación y compromiso social
La línea de Investigación Pobreza y Hambre de la UCV se articula en tres ejes: el foro anual, donde se presentan investigaciones desarrolladas durante más de una década; un congreso internacional con expertos de relevancia mundial; y la elaboración de comunicados y reflexiones en defensa de los más vulnerables, difundidos en el marco de distintas jornadas sociales.