Internacionalización, cualificación e I+D, algunas de las claves para que la Comunitat Valenciana "suba de división" en innovación

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Una de las grandes batallas de la economía española para alcanzar el nivel competitivo de las primeras economías mundiales es la innovación, según el diagnóstico que casi a diario vocean los economistas y empresarios valencianos. La fuga de cerebros y el bajo nivel de inversión en investigación suponen un lastre que catedráticos y profesores de Economía lamentan tanto en foros universitarios y empresariales como en los medios de comunicación.

Rafael Escamilla, jefe del Servicio de Programas Europeos del Institut Valencià de Competitivitat Empresarial (IVACE) propone una receta que dé a cualquier región europea el impulso necesario hacia dicho objetivo en la tesis doctoral que ha defendido en la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir (UCV): “Las políticas de las regiones europeas deben dirigirse a hacer permeable el espíritu innovador, a crear un ambiente de innovación”.

Cuatro son los parámetros por los que debe apostarse para “subir de división” en innovación, tanto en la Comunitat Valenciana como en el resto de regiones de la UE, indica Escamilla: “Disponibilidad de personal altamente cualificado, inversión en I+D, colaboración entre empresas y agentes, y solicitudes de patentes”. La interacción de esos factores posiciona a una región en un mejor o peor puesto en innovación y, por tanto, en competitividad, según expone el directivo del IVACE.

A esos indicadores Escamilla considera “imprescindible” añadir la internacionalización: “Los mercados y las políticas son ya globales; debemos aprovechar la oportunidad que esto representa porque la innovación está supeditada a la internacionalización. Así, cuanto más internacional sea una empresa, mayor nivel de innovación generará”.

El experto del IVACE considera que tanto los sectores maduros como los emergentes son “innovadores” en la Comunitat Valenciana, en lo que se refiere a diseño, marca, marketing y financiación, al contrario de lo que sucede en I+D.

“La mayor parte de nuestro gasto en I+D lo generan las corporaciones y universidades públicas, en una proporción del 60% / 40% respecto del sector privado, al revés que la media nacional. Ello se debe a la tipología de nuestras empresas, mayoritariamente de tamaño micro. Hemos de tender a la fusión o colaboración de empresas de un mismo sector para aumentar su tamaño, que es en lo que nos supera el resto, principalmente los alemanes”, ha aducido.

NUEVAS IDEAS A TRAVÉS DE NUEVAS EMPRESAS

Basado en el análisis de las políticas sobre innovación de las cuatro regiones señaladas por la UE en 2005 como las más destacadas en ese sentido -Rhone Alpes (Francia), Baden-Würtembert (Alemania), Lombardia (Italia), y Cataluña (España)- Escamilla establece en su investigación otros puntos reseñables en el desarrollo de estrategias regionales.

En primer lugar, dichas estrategias han de poseer un carácter explícito, recogido en el marco de un plan: “El plan debe convertirse en un Plan Regional, con mayúsculas, ‘ad hoc’, adecuado a la realidad económica y empresarial a la que va a ir dirigido. Además, se deben reforzar  las organizaciones intermedias de apoyo a la innovación, mejorar la interrelación entre las empresas  y los diferentes agentes que generan conocimientos, ideas e innovaciones”.

“También hay que tener en cuenta que el conocimiento se genera y desarrolla dentro de un sistema regional de innovación que facilita los vínculos e intercambios entre los actores clave del sistema. Por lo tanto, la colaboración entre la esfera pública y la privada, las redes empresariales  y las conexiones entre universidad y empresa son claves cuando se trata de crear e incrementar la capacidad de generación de conocimiento y la difusión en una región”, ha remarcado.

De la misma manera, Escamilla especifica en su tesis que resulta necesario facilitar la introducción de nuevas ideas e innovaciones en el mercado a través de empresas nuevas o ya existentes: “Esto se puede conseguir mediante la construcción de un entorno social, educativo y económico favorables a la creación de empresas; dado que la cultura de la innovación es un componente clave de los sistemas regionales de innovación”.

El directivo del IVACE recuerda también que la innovación no se puede restringir al departamento de I + D. En su opinión, debe estar presente “en la cultura y las operaciones realizadas por la empresa, como parte de sus actividades del día a día”.

La defensa de la tesis de Escamilla -dirigida por Juan Sapena, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UCV, y Francisco Más, profesor de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV)- ha contado con un tribunal compuesto por José María García Álvarez-Coque, de la UPV, que ha actuado como presidente; José Antonio Belso, de la Universidad Miguel Hernández de Elche, que ha detentado el cargo de secretaria del tribunal; y Domingo Ribeiro, de la Universitat de València.

David Amat / comunicacion@ucv.es

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