El creador valenciano de la revolucionaria PeerTransfer analiza su cambio al emprendedurismo social

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La empresa PeerTransfer puso a su creador, Iker Marcaide, en el candelero del mundo empresarial valenciano hace seis años, y ha hecho que se le considere desde entonces como una institución entre los emprendedores locales. De la nada, Marcaide había logrado crear una compañía que ahorraba miles de dólares a estudiantes en los pagos que realizaban en universidades de todo el mundo, principalmente de Estados Unidos. En plena época de crisis, el éxito de PeerTransfer fue enorme.

Ahora, ya desvinculado de la empresa que le descubrió como talento innovador -aunque continúa como accionista-, el joven empresario valenciano ha puesto en marcha Zubilabs, proyecto que da un paso más en la dirección a la que se encaminan todas sus decisiones profesionales: crear para ayudar.

En la tercera jornada del Curso de Verano sobre negocios en un mundo digital de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir (UCV), Marcaide ha expuesto la labor de esta nueva empresa, que ha resumido con la misma frase que preside su página web: “Ayudar a fundar negocios que construyan un mundo mejor”. Es posible que por ello que algunos miembros del empresariado de la capital del Turia se refieran a él como el Bill Gates valenciano.

“Identificamos asuntos que merece la pena resolver e intentamos que algo bueno salga de ello. Nos gusta trabajar con proyectos que merecen la pena que existan y que, esperamos, impulsen al mundo en la dirección correcta”, explica Marcaide.

En concreto, Zubilabs se encuentra sumergida ahora como cofundadora en la puesta en marcha de la Imagine Montessori School, una escuela de los 3 a los 18 años concentrada en el aprendizaje y cuya pedagogía la guían “los intereses y motivaciones de cada niño”, que se pondrá en marcha el próximo curso (de 3 a 6 años, con incorporaciones progresivas de los siguientes cursos) en la ciudad de Valencia.

Este Proyecto educativo pretende así “nutrir la curiosidad, las ganas de aprender y el potencial con el que nacen todos los niños para ayudarlos a convertirse en personas creativas, independientes, con recursos y preparadas para un mundo que cambia con rapidez, a la vez que comprometidas con el medio ambiente y la sociedad”.

Otra empresa en la que Zubilabs ha invertido y de la que son también consultores es Eternum Energy, que provee de soluciones energéticas renovables y baratas a unos 600 millones de personas en países en vías de desarrollo africanos que no tienen acceso a energía.

EL EMPRENDIMIENTO ES UN BUEN INSTRUMENTO PARA CAMBIAR EL MUNDO

Marcaide no se muestra en absoluto arrepentido de dejar el tren marcha que era PeerTransfer por una apuesta como Zubilabs: “Cuando dejé la empresa era líder global en su sector, pero si ves que un problema que te planteaste resolver ya se está solucionando, como el que afronta PeerTransfer, debes pasar a otro”.

“Esta vida no es un ejercicio de optimización sino de hacer en cada momento lo que te motiva y en Zubilabs nos divertimos cada día. No hemos de pasar por la vida sin más. Hemos de pisar fuerte y muchas veces no somos conscientes de lo que podemos lograr”, aduce.

Marcaide parece no darse cuenta de lo poco comunes que son los ejes que sostienen su trayectoria y defiende una manera de pensar que trasciende el mundo de los negocios. Para él una empresa es como un “cuchillo”, que puede utilizarse “para matar al vecino o para cortar una tarta y darle un trozo a un hijo”. Por ello insiste en que los negocios “deberían buscar algo más que una financiación de pérdidas y ganancias, también crear un impacto positivo”.

En ese sentido, el cofundador de Zubilabs asegura que para emprender la persona “siempre debes estar un poco frustrada; en desacuerdo con el ‘statu quo’ y con ganas de cambiarlo. El emprendedor arriesga dinero por conseguir un entorno distinto buscando, a la vez, una economía que sea sostenible. De hecho, las ideas que se convierten en negocios viables son las que resuelven problemas concretos de algún cliente con nombres y apellidos”, subraya.

“Por esa razón, el emprendimiento es un gran instrumento para cambiar el mundo. En otros países se utiliza el mismo término para empresario y para emprendedor. En España quizás pensamos en el empresario como aquel que ‘tiene’ y en el emprendedor como alguien que ‘hace’. Y esto último es lo que admira la gente”, asevera.

LA EXISTOSA ‘STARTUP’ VALENCIANA EMOTIONAL RESEARCH LAB APUESTA POR LA REALIZACIÓN DE ENTREVISTAS ONLINE QUE FACILITEN AL CONTRATADOR LAS EMOCIONES SENTIDAS POR EL CANDIDATO A TRAVÉS DEL RECONOCIMIENTO FACIAL

La tercera jornada del Curso de Verano de Economía de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir (UCV) ha contado también con la presencia de Alicia Mora, cofundadora junto a María Pocoví, de otro gran ejemplo de emprendimiento valenciano, Emotion Research Lab, startup que ha desarrollado una plataforma en la nube que permite realizar estudios de mercado a distancia con las llamadas emociones básicas y con ocho estados emocionales adicionales.

La plataforma de la compañía valenciana utiliza la visión artificial para, a través de la cámara de un ordenador o un móvil, realizar un test de expresión facial que reconoce 400 puntos de 169 músculos de la cara. Gracias los algoritmos que ha desarrollado Mora, ingeniera industrial y electrónica, el test expone después las emociones básicas del sujeto observado. De ese modo, por ejemplo, una empresa puede saber si un cliente reacciona con aburrimiento, hostilidad o alegría frente a su producto.

“Otras empresas de nuestro mercado los compran, pero nosotros somos de las pocas que tienen un algoritmo propio, original. Aportamos, además, algo que ninguna otra de nuestras competidoras puede ofrecer: un estudio de los estados de ánimo. La emoción es lo que siente la persona en un momento determinado; pero nosotras investigamos el estado de ánimo, que es más prolongado en el tiempo”, asevera.

La otra característica que ofrece la empresa de Mora es la unión del seguimiento ocular con las emociones. Con ello, además de describir la emoción sentida frente a un estímulo, Emotional Research Lab es capaz de establecer el lugar en el que, por ejemplo, el consumidor ha posicionado su mirada frente a un anuncio.

Pero Mora y Pocoví no se conforman con los avances alcanzados hasta la fecha. Quieren llegar a poder hacer entrevistas en tiempo real, como una especie de Skype que especifica al observador en ese mismo momento las emociones sentidas por el entrevistado. En opinión de Mora, el crecimiento de los ‘videocurriculum’ y las entrevistas online van a jugar a su favor en la búsqueda de nuevos inversores.

Además de ello y de la idea futura de crear aplicaciones de móvil que incorporen su tecnología, la startup valenciana trabaja con la Universidad Politécnica de Madrid en el desarrollo de una herramienta que añada a su tecnología los estados fisiológicos de la persona a través de los segmentos vocálicos. Es decir, “saber si alguien tiene hambre o si está aburrido o estresado solo con oírle hablar”.

Aunque están ya establecidas en en tres mercados verticales: política, márketing y retail (sector industrial que entrega productos al consumidor final) las emprendedoras valencianas no se cierran a otros nuevos y apuntan para el futuro a expandirse a mercados horizontales como los recursos humanos, o la seguridad: “Para iniciar esa expansión, en agosto vamos a firmar con un fondo de inversión y a finales de este año o inicios del próximo queremos realizar una ronda de inversión aún más grande”.

David Amat / comunicacion@ucv.es

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