Cooperación internacional
Alumnos y profesores impulsan en Colombia un proyecto de Terapia Ocupacional que beneficia a más de 450 personas
Noticia publicada el
jueves, 19 de febrero de 2026
Un equipo de voluntariado de la Universidad Católica de Valencia (UCV) ha desarrollado en Colombia un proyecto de cooperación internacional que ha brindado apoyo directo y formación especializada a más de 450 personas en situación de vulnerabilidad. La iniciativa, encabezada por la directora del Centro de Atención Temprana de la UCV, Margarita Cañadas, se ha desplegado en siete localidades: Cali, Popayán, Neira, Cartago, Palmira, Puerto Tejada y Pizarro.
El grupo desplazado —integrado por una profesora, una terapeuta ocupacional y cinco estudiantes de cuarto curso del grado en Terapia Ocupacional— ha centrado su labor en la atención a la infancia con discapacidad y en riesgo de exclusión social, así como en el acompañamiento a personas mayores y en la capacitación de profesionales y docentes.
Intervención directa y formación especializada
El proyecto, organizado por el Servicio de Cooperación Universitaria al Desarrollo del Vicerrectorado de Estudiantes y Vida Universitaria de la UCV, se ha llevado a cabo en colaboración con la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.
Durante la estancia, el equipo realizó evaluaciones funcionales, atención individualizada de casos y acompañamiento a familias, además de encuentros con equipos interdisciplinares, docentes y voluntariado. También se efectuaron visitas a hogares infantiles y centros de desarrollo integral, así como reuniones con madres y padres vinculados a programas de atención temprana y terapia integrada.
En paralelo, las estudiantes desarrollaron prácticas en el ámbito geriátrico en centros de atención a personas mayores, especialmente en Palmira y Cartago, colaborando estrechamente con religiosas y cuidadores.
La intervención incluyó además acciones formativas presenciales sobre detección y atención temprana en la primera infancia, impartidas por Margarita Cañadas y la terapeuta ocupacional Gemma Pérez, junto con un programa de buenas prácticas desarrollado mediante sesiones virtuales y encuentros presenciales dirigidos a equipos terapéuticos de distintos centros de rehabilitación.
Inclusión y compromiso social
Cañadas subraya que la inclusión y el compromiso social con la discapacidad deben abordarse de manera transversal en todas las etapas de la vida. “Atender a la diversidad y a los niños con discapacidad es apostar por el futuro de un país, porque forman parte activa de la sociedad”, afirma, recordando que la discapacidad es una realidad presente en toda la comunidad. En este sentido, defiende que la inclusión “se aprende conviviendo, escuchando y reconociendo que todas las personas tienen los mismos derechos”.
Asimismo, destaca el impacto académico y social de este tipo de iniciativas en la docencia y la investigación universitaria, pues permiten transferir el conocimiento a contextos reales, especialmente en entornos desfavorecidos y complejos, contribuyendo a la formación de profesionales comprometidos.
Por su parte, Gemma Pérez califica la experiencia como “muy enriquecedora”, tanto en el plano profesional como humano. Trasladar al terreno los conocimientos acumulados, según explica, ha supuesto un reto y una oportunidad gratificante, facilitada por la buena acogida y el trabajo coordinado con los equipos locales.
Aprender desde otras realidades
Junto a Cañadas y Pérez, participaron las estudiantes Aina Martín, Paula Sánchez, Celia García, Mar Marí y Claudia Marchuet, quienes coinciden en destacar el impacto personal y formativo del proyecto.
Las alumnas subrayan que la experiencia les ha permitido ampliar su mirada profesional, comprender la importancia de un enfoque centrado en la familia en la atención temprana y reforzar valores como la empatía, la sensibilidad social y el compromiso con la inclusión. Además, han puesto en valor la necesidad de adaptar cada intervención al contexto cultural y social de las personas atendidas.
El proyecto consolida así la apuesta de la Universidad Católica de Valencia por una formación integral que combina excelencia académica, proyección internacional y compromiso social con las realidades más vulnerables.