Investigación
El cine como clave para comprender la persona: nace el Instituto José Sanmartín Esplugues
Noticia publicada el
lunes, 20 de abril de 2026
La Universidad Católica de Valencia (UCV) ha puesto en marcha el Instituto José Sanmartín Esplugues para Estudios sobre el Personalismo Fílmico y la Filosofía y el Cine, integrado en el Vicerrectorado de Investigación. El nuevo centro nace con el objetivo de impulsar el cine como espacio de reflexión sobre la persona y la sociedad, así como de dar continuidad a una línea de trabajo académico ya consolidada.
La iniciativa está impulsada por el profesor José Alfredo Peris, quien subraya que el cine permite abordar cuestiones centrales de la experiencia humana: “Nos ayuda a comprender qué nos está pasando y hacia dónde podemos ir como seres humanos”.
El Instituto da continuidad y forma estable a un campo de investigación desarrollado durante años e impulsado por Peris junto al profesor José Sanmartín. Este trabajo ha dado lugar a siete congresos internacionales, diversas publicaciones científicas y varias tesis doctorales en curso.
La creación del nuevo centro responde a la necesidad de estructurar y proyectar esta actividad, así como de reforzar su alcance mediante nuevas iniciativas académicas. Entre ellas, destaca la futura puesta en marcha de una plataforma digital para recoger y difundir la producción audiovisual generada en este ámbito.
El personalismo fílmico como eje de estudio
Su actividad se articula en torno al personalismo fílmico, una línea de investigación que propone abordar el cine desde su capacidad para reflejar la dignidad de la persona y su valor antropológico.
Este enfoque presta especial atención al cine clásico, donde —según Peris— se desarrolla en paralelo al personalismo filosófico, aunque se extiende también al cine contemporáneo y a distintas tradiciones culturales.
En un contexto marcado por el avance tecnológico, esta perspectiva plantea el séptimo arte como un espacio de reflexión y creatividad. “Queda mucho por hacer —señala Peris— y para ello hacen falta personas capaces de integrar lo que piensan, lo que viven y lo que deciden”.
El legado de José Sanmartín
El Instituto recoge y proyecta el legado intelectual de José Sanmartín, quien defendió la necesidad de orientar la tecnología al servicio del desarrollo humano. Desde esta perspectiva, el cine se entiende como un arte tecnológico que remite a experiencias fundamentales como el amor, el reconocimiento o la gratitud.
“Somos seres relacionales y nadie ha nacido de sí mismo”, apunta Peris, quien advierte de los riesgos de corrientes que tienden a desdibujar lo humano. Frente a ello, el cine permite abrir espacios de reflexión sobre el sentido del progreso y sobre aquello que define a la persona.
El Instituto cuenta con un equipo formado por especialistas de distintos ámbitos, como la filosofía, el derecho, la comunicación, la lingüística o las artes, lo que permite abordar el fenómeno cinematográfico desde diversas perspectivas.
La dirección corresponde al profesor Ginés Marco, mientras que la subdirección recae en Julen Carreño, quien ejerce además como secretario junto a David García Ramos.
Este enfoque interdisciplinar busca fomentar una reflexión compartida sobre los retos contemporáneos, especialmente en relación con el impacto de la tecnología y la necesidad de orientar su desarrollo desde criterios humanos.
Investigación y divulgación
Junto a su labor investigadora, el Instituto incorpora también una dimensión de transferencia y divulgación. El cine, recuerda Peris, es un medio accesible que permite llegar a públicos amplios y generar interés por cuestiones de fondo.
En este sentido, el centro aspira a acercar al público la riqueza del cine como forma de conocimiento, especialmente entre los más jóvenes, y a promover una mirada más consciente sobre las obras audiovisuales.
Asimismo, su creación supone la ampliación de esta línea de trabajo a toda la universidad, facilitando su aplicación en ámbitos diversos como el derecho, la psicología o las ciencias.
El Instituto busca además reforzar su proyección internacional mediante la colaboración con universidades y centros de investigación, con el objetivo de establecer redes estables más allá de los encuentros académicos puntuales.
Se trata de una línea de trabajo abierta, que —en palabras de Peris— conecta con “el deseo de comprender mejor lo humano y de orientar el progreso hacia formas de convivencia más justas y esperanzadoras”.