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Advierten de los riesgos de la IA para derechos fundamentales como la libertad religiosa

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Advierten de los riesgos de la IA para derechos fundamentales como la libertad religiosa

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La Universidad Católica de Valencia (UCV) ha celebrado, en el Aula Magna de la sede Trinitarios, las XX Conversaciones Canónicas, organizadas por la Facultad de Derecho Canónico bajo el título Inteligencia Artificial, Derecho Canónico y Persona, una jornada dedicada a reflexionar sobre las oportunidades y los riesgos que plantea el desarrollo de esta tecnología para la justicia eclesial, los derechos fundamentales y la comprensión de la persona. Entre los principales asuntos abordados, por cerca de una decena de expertos, han destacado la necesidad de establecer garantías jurídicas, preservar la responsabilidad humana en la toma de decisiones y proteger la libertad religiosa y los datos personales. 

Uno de los primeros ponentes en intervenir ha sido el profesor de Derecho Eclesiástico del Estado de la Universidad Rey Juan Carlos, José Antonio Rodríguez García, quien ha advertido de que "la IA es algo ya común, pero no asumimos los riesgos que puede tener para derechos fundamentales como la libertad religiosa". Por ello, ha reclamado una mayor regulación de estos sistemas: "Necesitamos reglamentar la IA, que se impliquen los Estados, las instituciones que tienen un peso moral universal como la Iglesia Católica". En este sentido, también ha alertado sobre la influencia de estas tecnologías en la formación de las convicciones personales: "Ese grado de manipulación de nuestras conductas o de nuestra forma de entender la realidad determina nuestra forma de creer, nuestra forma de interactuar". 

Asimismo, Rodríguez García, ha hecho hincapié en los sesgos algorítmicos y de sus posibles consecuencias para la pluralidad religiosa y la autonomía individual. "Todas las inteligencias artificiales de cualquier tipo, y más la generativa, tienen un sesgo", ha afirmado, al advertir de que estos sistemas pueden perjudicar a minorías religiosas o a personas cuyas convicciones no coincidan con las de quienes los desarrollan. Por ello, ha defendido la necesidad de establecer garantías jurídicas que protejan la libertad de conciencia y permitan a las personas creer, no creer y formar sus propias convicciones sin interferencias indebidas. 

La IA al servicio de la justicia canónica 

El profesor de la Universidad Giustino Fortunato, Paolo Palumbo, ha analizado en su discurso las posibilidades y los límites de la inteligencia artificial en la justicia eclesial a través del concepto de algorequity, que propone poner los algoritmos al servicio de la equidad canónica, la dignidad humana y el principio de salus animarum. En este sentido, ha manifestado que "la algorequity no representa una ruptura, sino la actualización tecnológica de la tradición canónica: una tecnología al servicio del derecho sin que la justicia pierda su rostro humano, personal, pastoral y eclesial".  

Palumbo ha respaldado que la inteligencia artificial puede apoyar determinadas tareas jurídicas y administrativas, pero no debe reemplazar el discernimiento ni la responsabilidad de las personas encargadas de administrar justicia. En su reflexión, ha subrayado que la capacidad de cálculo de una máquina no equivale a la conciencia humana ni a la facultad de discernir el bien. Así lo ha expresado: "Ningún sistema de cálculo, por sofisticado que sea, puede generar un corazón que se entrega ni una conciencia que discierne el bien".  

La protección de los datos personales y la identidad religiosa 

Por su parte, el vicesecretario para Asuntos Generales de la Conferencia Episcopal Española, Carlos López Segovia, ha centrado su intervención en la protección de datos en el ámbito eclesial y los riesgos asociados al uso de la inteligencia artificial. Ha advertido de que la información personal puede utilizarse para elaborar perfiles capaces de revelar aspectos sensibles de la identidad, las creencias y la vida cotidiana. "El problema es que los datos son la moneda de cambio", ha resumido. Asimismo, ha incidido en la necesidad de extremar la prudencia al manejar información de menores, personas vulnerables o fieles, así como datos relacionados con la actividad pastoral y los procedimientos canónicos, especialmente cuando se introducen en sistemas externos cuyo tratamiento y conservación no están suficientemente garantizados. 

El ponente ha reconocido la utilidad de estas tecnologías para tareas de apoyo, como la síntesis de normas o la organización de información jurídica, pero ha insistido en que su uso debe preservar la confidencialidad y la responsabilidad profesional. También ha alertado de los riesgos de la anonimización cuando los datos pueden volver a vincularse con personas concretas. "El trabajo nuestro va a seguir siendo insustituible", ha recalcado, destacando que la valoración humana continúa siendo esencial. El reto, ha sostenido, consiste en incorporar la inteligencia artificial de forma prudente, sin comprometer los derechos fundamentales, la identidad religiosa ni la dignidad de las personas. 

"Estamos ante un mundo nuevo" 

El arzobispo de Valencia y gran canciller de la UCV, Enrique Benavent, ha profundizado sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial para la sociedad, especialmente por la difusión de imágenes falsas y la influencia de contenidos manipulados en las decisiones personales y los procesos electorales. "Estamos ante un mundo nuevo", ha señalado, destacando la necesidad de reflexionar sobre las implicaciones jurídicas y morales de estas tecnologías y las responsabilidades que conlleva su utilización. 

Benavent ha enfatizado en que la administración de justicia no puede limitarse a aplicar normas de manera automática, sino que exige valorar las circunstancias de cada caso y su dimensión moral. "Dictar una sentencia, administrar justicia no es únicamente un acto, una acción mecánica", ha afirmado. Asimismo, ha recordado el mensaje central de las jornadas: "El título de estas conversaciones es revelador: inteligencia artificial, derecho canónico, persona. Al final lo importante es la persona", situando la dignidad humana en el centro de la reflexión sobre el desarrollo tecnológico. 

La persona, en el centro del desarrollo tecnológico 

El rector de la UCV, José Manuel Pagán, ha resaltado que la llegada de la inteligencia artificial al ámbito jurídico y eclesial exige discernir qué tareas pueden confiarse a la tecnología y cuáles requieren necesariamente la intervención humana. "Quizá nuestra primera pregunta no debería ser: ¿qué puede hacer la inteligencia artificial por nosotros? Antes deberíamos formular otra: ¿qué es aquello que hacemos nosotros que no podemos entregar sin más a una máquina?", ha planteado. En este sentido, ha puesto de manifiesto que "una máquina puede procesar cantidades inmensas de información, identificar patrones y producir una argumentación jurídicamente plausible. Pero juzgar no consiste simplemente en alcanzar una conclusión: significa asumir responsablemente un juicio sobre personas y situaciones concretas". 

Pagán ha subrayado que es necesario preservar "la diferencia entre asistencia y sustitución, entre aquello que legítimamente podemos confiar a la tecnología y aquello que requiere necesariamente la presencia, el discernimiento y la responsabilidad de la persona". "La respuesta cristiana no consiste en temer la inteligencia artificial ni en esperar de ella lo que no puede ofrecer, sino en situarla en su lugar adecuado: la inteligencia artificial, al servicio del Derecho; el Derecho, al servicio de la persona y de la comunión; y todo el ordenamiento de la Iglesia, al servicio de su misión salvífica", ha explicado. Asimismo, ha recordado la invitación de Magnifica Humanitas, de León XIV, a "permanecer profundamente humanos" y custodiar aquello "que ninguna máquina podrá jamás sustituir". 

La jornada ha contado también con las aportaciones del decano de la Facultad de Derecho Canónico de la UCV, Daniel Juan Tortosa, quien ha destacado la necesidad de actuar con "estudio, prudencia, discernimiento y, sobre todo, claridad sobre aquello que ninguna tecnología puede sustituir: la responsabilidad humana". Por su parte, el profesor de la UCV, Antonio Rella Ríos ha analizado la relación entre la inteligencia artificial y el dolo en el derecho penal canónico, mientras que el doctor en Derecho Canónico, Paolo Rossano Aponte Chacón, ha examinado sus posibilidades y límites en los procesos de nulidad matrimonial. 

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