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"Los sofocos son solo la punta del iceberg de la menopausia" (Ángel Blanes, The Objective)

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"Los sofocos son solo la punta del iceberg de la menopausia" (Ángel Blanes, The Objective)

Los sofocos son uno de los síntomas más conocidos de la menopausia, pero no son los únicos. Los cambios hormonales que acompañan a esta etapa pueden afectar al sueño, al estado de ánimo, al deseo sexual e incluso a la salud cardiovascular.

Sin embargo, muchas mujeres no asocian estas molestias con la menopausia o las consideran una consecuencia inevitable del paso del tiempo.

«Los sofocos son la punta del iceberg: se ven, y por eso son los más conocidos. Pero debajo hay mucho más», explica el doctor Ángel Arturo Blanes Martínez, especialista en Ginecología y Obstetricia en Clínica Blanes Valencia y profesor en la Universidad Católica de Valencia.

El experto participó el pasado 17 de octubre en el VI Congreso Nacional de Clínicas Dorsia, un encuentro que reunió a referentes mundiales de la medicina estética.

En este contexto, aborda los principales cambios que experimenta el organismo durante la menopausia y la importancia de reconocer sus síntomas.

El experto insiste en que la menopausia va mucho más allá del cese de la menstruación. Entender qué ocurre en el organismo, reconocer los síntomas y consultar cuando afectan a la calidad de vida son pasos fundamentales para afrontar esta transición con información y sin resignarse al malestar.

Los síntomas de la menopausia que muchas mujeres pasan por alto

Durante la menopausia, los ovarios reducen su actividad y disminuyen los niveles de estrógenos y progesterona.

Estas hormonas no solo intervienen en el ciclo menstrual, sino que también influyen en el sueño, el estado de ánimo, la temperatura corporal, la piel, los huesos y la salud cardiovascular.

Por eso, además de los sofocos y los sudores nocturnos, pueden aparecer síntomas que muchas mujeres no relacionan con esta etapa. Entre ellos se encuentran el cansancio, las dificultades para dormir, los cambios de humor, los problemas de concentración y los dolores articulares.

También pueden producirse cambios en la esfera sexual y genitourinaria, como una disminución del deseo sexual, sequedad vaginal, molestias urinarias o dolor durante las relaciones sexuales.

Son síntomas que, en ocasiones, se viven en silencio y para los que existen opciones de tratamiento.

La piel también puede experimentar cambios, volviéndose más seca y fina. Asimismo, durante esta etapa puede producirse una pérdida de masa muscular y una mayor tendencia a acumular grasa en la zona abdominal.

En paralelo, conviene prestar atención a factores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la tensión arterial.

No todas las mujeres experimentan estos síntomas de la misma manera. «No sirve comparar», advierte Blanes. La genética, el estado de salud previo, el estilo de vida y las circunstancias personales y emocionales influyen en cómo se vive la transición menopáusica.

Qué tratamientos funcionan y qué falsas promesas conviene evitar

El creciente interés por la menopausia ha impulsado la popularidad de suplementos, productos y estrategias que prometen equilibrar las hormonas de forma natural.

Sin embargo, el ginecólogo recuerda que es importante distinguir entre los hábitos que ayudan a mejorar el bienestar y los tratamientos que cuentan con evidencia científica para aliviar síntomas concretos.

«No disponemos de ninguna forma natural de evitar que bajen los estrógenos. Forma parte de la naturaleza de cada mujer en la menopausia», explica.

La alimentación equilibrada, la actividad física, el descanso y la gestión del estrés pueden contribuir a mejorar la calidad de vida durante esta etapa, pero no sustituyen a los tratamientos médicos cuando son necesarios.

Para aliviar los sofocos y otros síntomas de la menopausia, la terapia hormonal puede ser una opción eficaz en mujeres adecuadamente seleccionadas. Su indicación debe individualizarse teniendo en cuenta los síntomas, los antecedentes médicos y los posibles riesgos y beneficios.

También existen alternativas no hormonales para determinadas pacientes.

El especialista destaca especialmente la importancia del ejercicio de fuerza, que ayuda a preservar la masa muscular y contribuye a mantener la salud ósea. A ello se suman una alimentación variada, un descanso adecuado y el seguimiento de la salud cardiovascular.

Respecto a los suplementos, su recomendación es evitar la automedicación y no consumir productos únicamente porque otras mujeres los utilizan. Cada caso requiere una valoración individual para determinar qué opciones pueden resultar útiles.

Cuándo acudir al ginecólogo y qué síntomas no hay que normalizar

No es necesario esperar a que las molestias sean intensas para consultar con un especialista.

Si los cambios afectan al descanso, al estado de ánimo, a la vida sexual o al rendimiento laboral, conviene pedir una valoración médica para identificar sus posibles causas y conocer las alternativas disponibles.

Hay, además, síntomas que no deben atribuirse automáticamente a la menopausia.

El doctor Blanes señala especialmente el sangrado vaginal tras doce meses sin menstruación, así como los sangrados muy abundantes o la aparición de síntomas nuevos e intensos, que requieren valoración médica.

La prevención también desempeña un papel importante. Llegar a esta etapa con hábitos saludables, mantener una actividad física regular y vigilar la salud cardiovascular y ósea puede ayudar a afrontar mejor los cambios asociados a la menopausia.

El mensaje del especialista es claro: no hay que aceptar el malestar como algo inevitable ni renunciar a buscar soluciones. «La menopausia no es el final del bienestar: es una etapa más, y hoy tenemos muchas herramientas y tratamientos para vivirla bien», concluye.

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