Grado en Nutrición
Una investigación constata el abandono de la dieta mediterránea entre los adolescentes valencianos
Noticia publicada el
martes, 28 de julio de 2026
Los adolescentes de la Comunidad Valenciana se alejan cada vez más del patrón de la dieta mediterránea. Casi la mitad presenta una baja adherencia a este modelo alimentario y el consumo de productos ultraprocesados, snacks, dulces y bebidas azucaradas se ha convertido en una práctica habitual. Estas son algunas de las conclusiones de la tesis doctoral de Alma María Palau Ferré, profesora del grado en Nutrición de Universidad Católica de Valencia (UCV), que ha analizado la alimentación y la alfabetización alimentaria de estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
La investigación, dirigida por los profesores María Teresa Murillo y Marcelino Pérez, se ha desarrollado en seis centros educativos de la Comunidad Valenciana con la participación de 359 adolescentes. Entre los principales resultados destaca que el 45,9 % de ellos presenta una adherencia pobre a la Dieta Mediterránea, mientras que solo el 12,4 % mantiene una adherencia óptima.
Asimismo, el estudio refleja un elevado consumo semanal de carnes procesadas, snacks y dulces, así como de bebidas azucaradas. Además, los adolescentes con menor actividad física tienen una probabilidad significativamente mayor de consumir este tipo de productos.
Saber no siempre significa elegir mejor
Uno de los hallazgos más relevantes de la tesis es que los jóvenes conocen, en términos generales, las bases de una alimentación saludable, pero ese conocimiento no siempre se traduce en decisiones adecuadas.
Así, más del 90 % identifica correctamente alimentos saludables básicos, aunque persisten confusiones sobre algunos productos procesados, como considerar el jamón cocido equivalente a la carne fresca, o sobre las diferencias entre grasas saturadas e insaturadas. Según la investigación, la relación entre lo que los adolescentes saben y lo que realmente comen es positiva, pero solo moderada.
En este sentido Palau apunta que “esta distancia entre conocimiento y práctica responde, en buena medida, a la influencia del entorno. La publicidad, especialmente en redes sociales, junto con la presión del grupo de iguales, condiciona las elecciones alimentarias de los jóvenes y dificulta la adopción de hábitos saludables”.
Más educación alimentaria y menos memorización
La tesis también analiza cómo se aborda la alimentación en los libros de texto de Secundaria. Aunque los manuales más recientes incorporan contenidos relacionados con la sostenibilidad y un enfoque más competencial, el estudio concluye que, en general, la enseñanza continúa centrándose en transmitir conocimientos sobre nutrientes y grupos de alimentos, dejando en un segundo plano aspectos como el pensamiento crítico, la influencia del entorno o la toma de decisiones.
A partir de estos resultados, la investigadora defiende la necesidad de evolucionar hacia una educación alimentaria que vaya más allá de la teoría y ayude a los adolescentes a desenvolverse en un contexto marcado por la amplia disponibilidad de productos ultraprocesados y el impacto constante del marketing alimentario.
En este sentido, la investigadora concluye que “el reto no consiste únicamente en enseñar qué es una alimentación saludable, sino en dotar a los jóvenes de herramientas para aplicar ese conocimiento en su vida cotidiana y tomar decisiones informadas, críticas y autónomas”.