Escuela de Doctorado
El pensamiento de Jacques Maritain, una defensa de "la belleza" como camino hacia "Dios y la verdad" en la era de la IA
Noticia publicada el
miércoles, 2 de septiembre de 2026
El pensamiento de Jacques Maritain (1882-1973) ofrece claves para abordar uno de los grandes desafíos actuales de la creación artística: el papel de la inteligencia artificial y la necesidad de preservar el componente humano del arte. Así lo sostiene el sacerdote José Luis Retegui García en su tesis doctoral defendida en la Universidad Católica de Valencia (UCV), en la que recupera la estética del filósofo francés para reivindicar la belleza no como un mero gusto subjetivo, sino como una forma de conocimiento capaz de conducir al ser humano hacia “Dios y la verdad”.
“Maritain ha sido considerado por muchos como el principal filósofo católico del siglo XX”, afirma Retegui sobre el autor de obras como Arte y escolástica (1920), Humanismo integral (1936) o La intuición creadora en el arte y la poesía (1953). El investigador subraya la amplitud de un pensamiento que abordó numerosos ámbitos de la filosofía y tuvo también gran influencia en el ámbito político, especialmente por su aportación a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y su labor como consejero del papa Pablo VI.
La belleza como forma de conocimiento
Para el autor de la tesis, una de las principales aportaciones de Maritain consiste en devolver la belleza al centro de la reflexión filosófica. Frente a una visión que la reduce a una experiencia meramente estética, el pensador galo la entiende como una vía de acceso al conocimiento. Para Maritain, recuerda Retegui, "las cosas parecen bellas porque lo son". En este sentido, "la belleza se puede ver simplemente como un entretenimiento desligado de la verdad y del bien o, por el contrario, nos puede dar acceso a la verdad de las cosas y de la realidad".
A partir de esta idea aparece una de las claves del pensamiento estético de Maritain: la intuición creativa o intuición poética. Según explica Retegui, se trata de una forma de conocimiento que no nace del razonamiento discursivo, sino de una experiencia intuitiva que encuentra su expresión en la obra de arte. “Los artistas no saben decir de dónde viene la inspiración, pero de ellos surge una verdad que queda reflejada de manera bella”, señala.
Esta misma lectura de la creación artística lleva a Maritain a valorar positivamente algunos rasgos del arte contemporáneo. En este sentido, el filósofo aprecia “ese deseo de no representar la realidad exactamente de manera realista o fotográfica, sino de expresar una intuición”. No obstante, también advierte del riesgo de que el arte caiga en “la incomprensibilidad” o de que el artista “se busque a sí mismo”, perdiendo así su capacidad de comunicar conocimiento a través de la belleza.
Maritain ante el desafío de la inteligencia artificial
Esta manera de entender la creación artística permite aplicar el pensamiento de Maritain al debate sobre la inteligencia artificial. Aunque el filósofo francés no llegó a conocer este fenómeno, su idea del arte como expresión de una intuición interior lleva al investigador a sostener que la creación artística “tiene que pasar por el ser humano” porque constituye “un acto humano y libre”.
Desde esta interpretación de Maritain, Retegui advierte de que el desarrollo tecnológico no garantiza por sí mismo una mayor creatividad. Del mismo modo que “no hay más comunicación gracias a que estamos conectados por el teléfono” ni necesariamente “la gente lee más” por disponer de más información en internet, alerta del riesgo de que tampoco haya “más arte ni más deseo de ser creativos” si la creación queda reducida a una producción artificial.
Más allá de la creación artística, el investigador considera que el auge de la inteligencia artificial obliga a replantear la relación del ser humano con la tecnología. “Estamos en un primer momento en el que simplemente nos dejamos llevar por las posibilidades que nos da la tecnología”, afirma. A su juicio, el verdadero desafío será preguntarse si “el uso más fácil es el que más nos conviene”, un debate que considera inevitable en los próximos años.
Embellecer el mundo para acercarse a la verdad
Desde esta perspectiva, el deseo humano de embellecer el mundo adquiere en Maritain una dimensión profunda. Si “para Dios todas las cosas son bellas”, el artista, mediante la intuición creativa, contribuye a hacer un mundo “más verdadero” y “más bueno”, al acercarlo a la manera en que Dios contempla la realidad.
Para Retegui, esta es una de las grandes enseñanzas que el pensamiento de Maritain puede ofrecer a la sociedad actual: recuperar la belleza para la vida del ser humano y como una vía para descubrir la verdad sobre sí mismo, sobre el mundo y sobre la realidad.