La comunidad universitaria peregrina a la Catedral por el Año Jubilar del Santo Cáliz
Noticia publicada el
miércoles, 14 de octubre de 2026
La Catedral Basílica Metropolitana de Valencia ha acogido la peregrinación de la Universidad Católica de Valencia (UCV) con motivo del III Año Jubilar Eucarístico del Santo Cáliz. Alrededor de 1.000 personas, entre estudiantes, profesores, personal de administración y servicios, y Consejo de Gobierno, han participado en esta jornada de fe, que ha culminado con la celebración de la Eucaristía, presidida por el arzobispo de Valencia y gran canciller de la UCV, Enrique Benavent.
Durante la homilía, Benavent ha invitado a los participantes a profundizar en el significado del Santo Cáliz, cuya veneración cobra sentido a partir de su relación con el sacramento de la Eucaristía. "La importancia del Santo Cáliz no es por ser el objeto que el Señor utilizó en la última cena con sus discípulos. Lo importante es lo que contuvo", ha afirmado.
El arzobispo ha recurrido al relato evangélico de la Última Cena para explicar el don que reciben los cristianos en cada celebración eucarística. Al recordar las palabras de Jesús a sus discípulos, ha destacado la entrega de Cristo como fundamento de este sacramento: "Es el mismo Cristo quien se entrega a cada uno de nosotros cada vez que celebramos la Eucaristía. Es el mismo Cristo el que se nos da como alimento y como bebida para nuestra vida cristiana".
En este sentido, Benavent ha propuesto que el Año Jubilar sea una ocasión para renovar la relación personal con Jesús y fortalecer la vida espiritual. Para ello, ha llamado a los fieles a acercarse a la comunión con una actitud interior coherente con el deseo de seguir al Señor: "Esa amistad se nutre, se alimenta, se rehace cada vez que nos acercamos a recibirlo en la Eucaristía con un corazón limpio, con el corazón de los que de verdad queremos ser amigos del Señor".
Asimismo, el arzobispo ha puesto en perspectiva el valor de la reliquia que custodia la Catedral de Valencia frente al significado del sacramento. "En nuestra diócesis tenemos un gran tesoro, que es el cáliz que el Señor utilizó en la última cena. Pero ese tesoro no es nada cuando lo comparamos con el tesoro que es para la Iglesia el don del sacramento de la Eucaristía", ha señalado.
La Eucaristía, centro de la vida cristiana
Por otra parte, Benavent ha alertado de que numerosos bautizados han dejado de participar en la celebración eucarística al considerar que ocupa un lugar secundario en sus vidas. Ante esta realidad, ha insistido en la necesidad de recuperar la centralidad de este sacramento en la experiencia de fe: "Sin una vivencia de la Eucaristía, sin un encuentro del Señor en la celebración de la Eucaristía, no puede haber una auténtica vida cristiana".
Para explicar el origen de la celebración eucarística, el arzobispo ha acudido a la primera carta de San Pablo a los Corintios, en la que el apóstol transmite lo que ha recibido. Esta referencia le ha permitido subrayar la continuidad de la tradición apostólica y su importancia para la identidad de la Iglesia. "La Eucaristía no es un invento de la Iglesia, no es algo que hemos inventado para recordar simplemente a Jesús. Es algo que del mismo Señor [...] ha sido transmitido a través de la Iglesia, a través de todos los siglos", ha sostenido.
Igualmente, ha vinculado esta tradición con la profesión de fe en la muerte y resurrección de Cristo, que constituye, junto con la celebración eucarística, uno de los pilares de la vida eclesial. En este contexto, ha recordado la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre la centralidad de este sacramento, en el que se encuentra "todo el bien espiritual de la Iglesia, que es Cristo, nuestra Pascua".
La fe que se vive en comunidad
El arzobispo ha incidido en las consecuencias del alejamiento de la Eucaristía en la relación de los fieles con la comunidad cristiana. Para ilustrarlo, se ha apoyado en la experiencia de las reuniones familiares: cuando alguien deja de participar en ellas y se distancia progresivamente, puede acabar sintiéndose extraño al regresar. Esta comparación le ha servido para explicar cómo la falta de participación en la vida comunitaria puede debilitar los vínculos de pertenencia.
En relación con esta idea, Benavent ha hecho hincapié en que la unidad de la Iglesia tiene su origen en Cristo, que reúne a los discípulos y sostiene su comunión: "La Iglesia es familia de Dios, es comunidad de los discípulos de Jesús y precisamente el vínculo de unión entre nosotros es el mismo Cristo, él es quien nos reúne y solo permaneciendo unidos a él podemos permanecer unidos entre nosotros".
La peregrinación jubilar de la UCV a la Catedral de Valencia, organizada por Pastoral Universitaria, se enmarca en el III Año Jubilar Eucarístico del Santo Cáliz, que se celebra bajo el lema Cáliz de Esperanza. La ciudad cuenta con la condición de sede jubilar perpetua desde 2015, por concesión de la Santa Sede, debido a la custodia de esta reliquia.