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Acto de apertura curso 2026-2027

Benavent pide que la universidad reflexione sobre la IA sin perder "el deseo de plantearse preguntas" y su referencia sea la "dignidad de las personas"

Benavent pide que la universidad reflexione sobre la IA sin perder "el deseo de plantearse preguntas" y su referencia sea la "dignidad de las personas"

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La Universidad Católica de Valencia (UCV) ha celebrado el solemne acto de apertura de curso, iniciada con la celebración de la Eucaristía y seguida después del acto académico que ha presidido el arzobispo de Valencia y gran canciller de la UCV, Enrique Benavent. En referencia a la expansión de la inteligencia artificial, Benavent ha subrayado en su intervención en el acto que “una universidad católica siempre debe plantearse en qué medida los avances científicos contribuyen a la dignidad de las personas”. Así, ha advertido de la necesidad de reflexionar sobre la IA, cuyo “rápido desarrollo” están conduciendo, entre otras cuestiones a “a cambios de lenguaje, a maneras nuevas de relacionarnos y a modos nuevos de ejercer el poder”.

“Todavía no sabemos hasta dónde pueden llegar todas estas transformaciones. No podemos ignorar las cuestiones que afectan a la gobernanza de la inteligencia artificial, al uso que se hace de ella, a la manera de entender el progreso. Y no podemos dejar de preguntarnos si cada progreso sirve a la persona o doblega a ésta a la lógica del poder”, ha aseverado.

En ese sentido, Benavent ha hecho énfasis en que la Iglesia no puede permanecer “ajena” a las transformaciones que provocan los avances científicos y tecnológicos y siente el “deber” de fomentar un “diálogo fecundo” entre el Evangelio y el abanico de conocimientos humanos: “El papa León XIV ha hablado precisamente de la inteligencia artificial en su encíclica Magnífica humanitas; documento que invitó a dar conocer en la Universidad Católica, para reflexionar sobre la IA y sus posibles usos, que pueden tener implicaciones en todos los ámbitos de la vida de las personas”.

Educar para que el uso de la IA “no mate el deseo de hacerse preguntas”

El gran canciller se ha detenido en los tres retos que plantea el uso de la inteligencia artificial en el ámbito educativo: “El primero es el ético: es necesario educar para que los estudiantes aprendan a decidir cuándo y para qué utilizar los instrumentos de IA; educar, sobre todo, para que el uso de la inteligencia artificial no mate el deseo de plantearse preguntas”.

“En segundo lugar, el reto de organizar planes de estudio, y de organizar los centros para garantizar que se promueva una educación integral abierta a todas las dimensiones de la persona. El tercer reto es que no surja un sistema educativo que se quede en la superficialidad, que esté carente de amor a la verdad y que incapacite para plantearse las cuestiones más profundas. No lleguemos a un sistema educativo en el que quizás se puedan saber más cosas, pero se pierda la capacidad para captar su sentido”, ha indicado.

Así, Benavent ha subrayado que la sociedad se encuentra “en un momento importante, una nueva época, un momento de una transformación cultural, de nuevos instrumentos que abren horizontes insospechados”. Por eso, es obligatorio “plantear estos retos y reflexionar sobre ellos, tenerlos en cuenta a la hora de diseñar el modo de transmitir el conocimiento, el futuro de la universidad”.

El rector remarca que el fin de la universidad es “transformar la sociedad” en pos “de un mundo más humano” 

El rector José Manuel Pagán ha centrado su intervención en la necesidad de recordar “qué es la universidad” para definir mejor “hacia dónde debe ir”. En referencia al preámbulo de la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU), el rector ha reconocido que la institución universitaria debe “acompañar las transformaciones sociales”, pero ha matizado que “debe conservar también la libertad necesaria para preguntarse hacia dónde nos conducen. Debe comprender el mundo al que pertenecen sus estudiantes, pero no puede limitarse a prepararlos para que se adapten exitosamente a él”. Para el rector de la UCV la institución universitaria está llamada “a un fin más noble y más exigente: no solo a adaptarse a la sociedad a la que sirve, sino a contribuir a transformarla”. 

“Existen fenómenos que deberían, al menos, inquietarnos”, ha señalado Pagán: “Universidades en las que resulta cada vez más difícil sostener determinadas opiniones; profesores cuya palabra es juzgada antes por su conformidad con las sensibilidades dominantes que por la verdad de sus argumentos; aulas en las que la ausencia del estudiante comienza a dejar de ser excepcional; estudiantes que comienzan a ser considerados clientes; titulaciones cuyo valor parece medirse exclusivamente por la retribución futura de quienes las cursan; humanidades obligadas permanentemente a justificar su utilidad; una producción científica sometida a la tiranía del impacto y de los indicadores...”, ha relatado. 

Así, el rector ha indicado que, al hablar de “crisis de la universidad”, se suele pensar en problemas “que son reales y que no deben minimizarse”, como son “la financiación insuficiente, la burocratización, la transformación tecnológica, carencias en la formación con la que muchos jóvenes llegan a nuestras aulas, cambios en los hábitos de aprendizaje, la presión por la empleabilidad o el sometimiento creciente a indicadores de rendimiento. Pero cabe preguntarse si todos estos fenómenos no son, al menos en parte, manifestaciones de un mal anterior. Tal vez la crisis de la universidad no sea simplemente una crisis de medios; tal vez sea una crisis de fines”. 

Recuperar la “esencia de la universidad” no debe confundirse con “vivir a la defensiva” 

En referencia a la UCV, Pagán ha explicado que “recuperar la esencia de la universidad” no significa que una universidad católica deba “vivir a la defensiva frente a las preguntas de su tiempo ni convertir su tradición en un bastión desde el que contemplar con recelo el mundo contemporáneo”. No obstante, “derribar los bastiones no significa renunciar a los criterios desde los que discernir aquello que encontramos al otro lado de sus muros”. No bebe confundirse “apertura con adaptación; diálogo con aceptación acrítica de las categorías de nuestro tiempo”. 

“Si todos los criterios de la universidad proceden del mercado, la política, las redes sociales, la tecnología o las modas culturales del presente, la universidad ya no puede juzgar ninguna de esas realidades. Solo puede reproducirlas”, ha incidido. 

En ese sentido, Pagán ha recordado las palabras de León XIV en la encíclica Magnifica humanitas al sugerir qué espíritu debe impulsar a las universidades católicas ante el actual cambio de época: “Podemos dejarnos arrastrar por el cambio o podemos intentar comprenderlo; podemos limitarnos a adaptarnos o podemos discernir; podemos preguntarnos qué debemos hacer para sobrevivir en el mundo que viene o podemos preguntarnos qué debemos hacer para contribuir a que ese mundo sea más humano”. 

Por otra parte, el rector de la UCV, José Manuel Pagán, ha aprovechado la presencia de la directora general de Universidades para solicitar a Conselleria que los alumnos de universidades de iniciativa social puedan concurrir a los Premios de Excelencia Académica de la Generalitat: “La excelencia de un estudiante debería juzgarse por sus méritos, no por la titularidad de la universidad en la que ha estudiado”. Así, ha pedido que la próxima convocatoria de estos reconocimientos oficiales “esté abierta a los egresados de todas las universidades valencianas”. Igualmente, ha reconocido el trabajo que se está realizando desde la Conselleria "para fortalecer el Sistema Universitario Valenciano".

En su intervención, además, el rector ha anunciado la puesta en marcha en la UCV de una unidad que ayude a afrontar conjuntamente la innovación educativa y la inteligencia artificial. 

Reconocimiento a la trayectoria y a la excelencia de la UCV 

Durante su intervención, la directora general de Universidades, Amalia Sanz, ha puesto en valor la trayectoria y los resultados de la UCV, a la que ha definido como una institución con “una misma vocación de excelencia y servicio a la sociedad”. “Excelencia docente, proyección europea, investigación con impacto”, ha resumido. 

Asimismo, ha subrayado la aportación de la UCV al conjunto del sistema universitario valenciano, especialmente en ámbitos como la empleabilidad, la investigación y la salud cerebral. En este último campo, ha puesto como ejemplo el Brain Health and Resilience Valencia Challenge, promovido por la Universidad junto a la Conselleria de Sanidad y las fundaciones valencianas de investigación biomédica, que ha definido como una iniciativa de “ciencia abierta y ciudadana, colaboración público-privada y un objetivo claro, que el conocimiento sobre la salud cerebral llegue antes y mejor a quienes lo necesitan”. También ha destacado los resultados de la Universidad en inserción laboral, al señalar que los datos del U-Ranking de la Fundación BBVA e IVIE “la sitúan entre las universidades españolas con mejores resultados de inserción laboral y a la cabeza de las facultades de medicina valencianas”. Para la directora general, “compartir esta experiencia con el resto del sistema es precisamente el sentido de trabajar en red”. 

Investigación y misión universitaria 

La jornada ha continuado con la lección magistral, a cargo de la profesora de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Sociales, Catalina Martín. Bajo el título El Santo Cáliz de la Catedral de Valencia: investigación y misión universitaria, Martín ha repasado más de tres décadas de investigación sobre la reliquia. Un estudio que, como ha reconocido, ha sido "espinoso" pero también "apasionante". La profesora ha defendido la necesidad de aproximarse al Cáliz desde las fuentes y el análisis crítico, porque "debe distinguirse entre dato, posibilidad, probabilidad y leyenda". En esta línea, ha explicado que "en el caso valenciano, la atribución del Santo Cáliz no depende de una prueba aislada, sino de la combinación entre compatibilidad arqueológica, tradición desde la antigüedad, reconocimiento por parte de los reyes, documentación desde 1399 y continuidad de custodia desde el siglo XV.". Un hecho que, según apunta, "no equivale a una certificación de autenticidad, pero sí justifica que continúe siendo estudiado como una posibilidad histórica". 

La investigación del Santo Cáliz ha llevado también a Martín a reivindicar el lugar de la universidad ante un tema en el que conviven documentos, tradiciones y cuestiones todavía abiertas. "La investigación no destruye la tradición: permite conocer cómo se ha formado, qué elementos la sostienen y cuál es su verdadero alcance", ha señalado. Desde esta perspectiva, ha defendido que las universidades católicas "deben constituirse en verdaderos laboratorios de pensamiento al servicio de la Iglesia y de la sociedad", y ha advertido de que "no pueden limitarse a confirmar lo que ya se piensa ni convertirse en instrumentos de legitimación de relatos previamente establecidos". Martín ha cerrado su intervención apelando a la búsqueda de la verdad: "No se trata solo de defender una reliquia conservada en Valencia, sino de demostrar que la universidad católica puede estudiar su patrimonio sin miedo, con libertad intelectual y fidelidad a la verdad". 

En el acto de apertura se han dado cita en la Universidad autoridades académicas, civiles, militares y eclesiásticas. Entre ellas, el rector de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Higinio Marín; la rectora de la Universidad Internacional de Valencia, Eva María Giner; el presidente de Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, Manuel José Baeza; el fiscal superior de la Comunitat Valenciana, José Francisco Ortiz; el presidente del Comité Econòmic i Social de la Comunitat Valenciana, Fernando Móner; el delegado de Defensa en la Comunitat Valenciana, Ángel Adán; el director general de Ciencia e Investigación, Rafael Sebastián; el director general de la Agència Valenciana d’Avaluació i Prospectiva, Francisco Javier Oliver; la directora general de Investigación e Innovación de Sanidad, Mariola Penadés; y el director general de Atención a las Víctimas y Acceso a la Justicia, Francisco Javier Soler. También han asistido el segundo teniente de alcalde de València, José Vicente Gosálbez, y la concejala de Fiestas y Tradiciones, Mónica Gil.

En representación de la UCV, han asistido el vicecanciller, Jesús Díaz; los vicerrectores Luis Miguel Esteban, Javier Sancho, Elena Inés Floristán, Lucía Alonso y José María Tormos; el secretario general, Ignacio Orrico; el gerente, Gonzalo Trénor; y el capellán mayor, Vicente Manuel Ferrer, junto con miembros del Consejo de Gobierno y del Patronato. 

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