Opinión y divulgación | UCV

Del rito de fuego a la sátira urbana: una historia que arde en las Fallas (Anna Peirats y Francisco J. Arteaga, The Conversation)

Noticia publicada el

Del rito de fuego a la sátira urbana: una historia que arde en las Fallas (Anna Peirats y Francisco J. Arteaga, The Conversation)

Cada 19 de marzo el fuego se convierte Valencia en espectáculo y en memoria histórica. La ciudad y las diversas poblaciones de la Comunidad Valenciana observan cómo se reducen a ceniza monumentos elaborados durante todo un año. Valencia asume como propio el gesto de construir para destruir. Esa secuencia: crear, exhibir y quemar encierra una historia larga, compleja y enraizada en la cultura europea del fuego y del tiempo.

Del fuego estacional al rito urbano

El uso ritual del fuego para señalar el cambio de ciclo se remonta a la Antigüedad europea, cuando distintas comunidades encendían hogueras para clausurar el invierno y dar inicio a la primavera. En regiones de Europa central y del norte se quemaban figuras que representaban el invierno. Esta costumbre aún pervive en festividades como el Sechseläuten de Zúrich.

En España, las hogueras vinculadas al calendario cristiano, especialmente las de San Juan, en el solsticio de verano, o las de San Antón, mantienen esa misma lógica. El fuego marcaba un límite temporal y constituía una forma visible de renovación colectiva.

La cristianización no eliminó esta práctica heredada del ciclo estacional; la integró en el calendario litúrgico y le otorgó un nuevo marco interpretativo dentro de la estructura gremial de la ciudad bajomedieval. Desde el siglo XIV, los gremios organizaban la vida económica y social. Cada oficio celebraba a su patrón con actos festivos. El 19 de marzo, día de San José, patrón de los carpinteros, coincidía con el inicio del equinoccio de primavera.

En los talleres se utilizaban estructuras de madera llamadas parots, para sostener los candiles durante los meses de menor luz. Cuando la claridad primaveral hacía innecesaria esa iluminación, esos soportes podían desmontarse y quemarse. El núcleo de la estructura estaba formado por el parot como soporte, al que se añadían ropas viejas y elementos combustibles para darle forma humana.

Así se originó lo que se denominó “falla”, del latín “facula”, que designaba aquello que estaba destinado a arder: antorcha, luminaria, estructura combustible. La principal finalidad era la quema, no el detalle artístico.

El origen de las Fallas sigue siendo objeto de debate historiográfico. La explicación que vincula la fiesta con el ámbito gremial de los carpinteros y con la figura de san José es una de las interpretaciones más difundidas y aceptadas en la actualidad, aunque convive con otras lecturas que la relacionan con rituales relacionados con el cambio de estación.

Cuando el fuego se unió a la sátira

En el siglo XVIII, el término pasó a identificar la estructura plantada en la vía pública con motivo festivo y destinada a ser quemada. Ese desplazamiento de significado resulta clave: la palabra conserva la referencia al fuego como centro, pero identifica ya un acto festivo específico.

Durante el siglo XIX, en un contexto de expansión de la prensa, politización creciente y consolidación de la opinión pública, la estructura comenzó a incorporar figuras satíricas y escenas narrativas, con personajes caricaturizados y situaciones que representaban tensiones sociales, políticas o culturales del momento.

La cremà, el acto de prender fuego a los monumentos el 19 de marzo, adquirió una dimensión simbólica más compleja. La quema clausuraba la representación pública y reiniciaba el ciclo anual.

En ese siglo se comenzaron a incorporar armazones de madera más complejos. El cartón piedra permitió dar volumen y expresividad a los ninots (muñecos). La estructura se organizó con un cuerpo central y múltiples ninots que desarrollaban narrativas críticas. En este contexto, el trabajo artesanal se fue especializando y surgió la figura del artista fallero como profesional de una industria cultural singular.

Identidad, industria y organización

A comienzos del siglo XX, las fallas habían adquirido forma reconocible como monumentos satíricos levantados por comisiones.

En 1934 se introdujo una innovación decisiva en el ritual: la creación del ninot indultat (el “muñeco indultado”), que en su primera edición, y tras una votación ciudadana, representaba la imagen de una abuela con su nieta. El gesto introducía un matiz significativo: la comunidad decidía salvar de la quema una escena de transmisión y memoria.

Desde entonces, cada año se conserva una pieza que pasa a formar parte del Museo Fallero de Valencia. La tradición se amplió más tarde con el ninot indultat infantil. El fuego continúa marcando el sentido profundo de la fiesta, pero estas conservaciones introducen una dimensión de memoria dentro del ciclo de creación y destrucción.

La progresiva profesionalización de los artistas falleros transformó las estructuras de madera y cartón en composiciones escultóricas de gran formato, hasta el punto de que en la actualidad algunas fallas superan los treinta metros de altura.

Durante décadas se trabajó con cartón piedra y madera. En la segunda mitad del siglo XX se incorporaron materiales más ligeros como el corcho blanco (poliespan), que permitió aumentar la escala y complejidad de los monumentos. En la actualidad se han ido incorporando materiales más sostenibles en la construcción, tanto en la arquitectura como en la pintura y los acabados, para reducir el impacto ambiental de la cremà.

Las comisiones falleras, herederas en cierto modo de la lógica gremial de sociabilidad, organizan cada barrio en torno a un proyecto colectivo anual. La Junta Central Fallera coordina el calendario, regula categorías, premios y actos oficiales. La competitividad artística constituye un motor fundamental: los premios a la mejor falla incentivan la innovación estética y técnica. La fiesta moviliza cientos de monumentos en la ciudad de Valencia y en numerosos municipios de la Comunidad Valenciana.

La indumentaria tradicional añade otra capa de significado. La figura de la fallera, con trajes inspirados en modelos del siglo XVIII reinterpretados en el siglo XX, se ha convertido en símbolo de representación institucional y cultural. La música de banda acompaña cada acto y refuerza el carácter comunitario.

Pólvora, rito y memoria

La dimensión sonora es inseparable del proceso festivo. Desde el 1 hasta el 19 de marzo, la plaza del Ayuntamiento acoge diariamente la mascletà, una secuencia pirotécnica que combina ritmo, intensidad y vibración física. La pólvora forma parte del lenguaje simbólico de la fiesta: anuncia, prepara y culmina el ciclo.

El 19 de marzo, día de San José, la cremà consume los monumentos tras un programa ritual que integra desfiles, ofrenda floral (desde 1942), actos musicales y celebraciones nocturnas.

La celebración solo se ha suspendido en seis ocasiones: en 1886, cuando los falleros decidieron no plantar las fallas por no asumir el aumento de las tasas, en 1896 durante la Guerra de Cuba, entre los años 1936 y 1939, por la guerra civil española, y en 2020 a causa de la pandemia de covid-19.

En 2016 la UNESCO declaró las Fallas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El reconocimiento alude tanto al espectáculo visual como al entramado social que lo sostiene: transmisión, organización vecinal, indumentaria, pirotecnia, creatividad artística y ritual colectivo.

La evolución histórica muestra una continuidad transformada. Más que una fiesta, constituyen un sistema histórico de creación efímera donde el fuego opera como lenguaje simbólico, la crítica como mecanismo de reflexión colectiva y la competencia artística como motor de excelencia.

En ellas se condensa una tradición que nació del fuego estacional, pasó por la ciudad gremial y se transformó en sátira urbana. El origen medieval de las Fallas permanece en el gesto esencial: arder para volver a empezar.

 

Noticia anterior_ Incómoda verdad (Francesco Trabalza, Las Provincias)

Buscador de noticias

Calendario

«febrero de 2026»
lu.ma.mi.ju.vi.sá.do.
2627282930311
2345678
9101112131415
16171819202122
2324252627281
2345678

Últimas noticias publicadas