Facultad de Psicología
Sentirse “una carga” aumenta el riesgo de ideación suicida en personas con dolor crónico, según un estudio
Noticia publicada el
martes, 10 de marzo de 2026
El profesor del Grado en Psicología de la Universidad Católica de Valencia (UCV), Juan José Mora Ascó, ha identificado en un reciente estudio que la percepción de “ser una carga para los demás” es el factor central del riesgo de ideación suicida en personas con dolor crónico. Este hallazgo adquiere especial relevancia en un contexto en el que alrededor del 25,9 % de la población adulta en España padece dolor crónico, una condición que deteriora la calidad de vida y afecta de manera significativa la salud mental.
El estudio, que contó con 251 adultos con diagnóstico de dolor crónico procedentes de asociaciones y centros hospitalarios de 14 comunidades y de la ciudad autónoma de Ceuta, confirma que la carga percibida es el factor más vinculado a la ideación suicida. Actúa como predictor transversal del riesgo, manteniendo su peso incluso al analizar otras variables psicológicas. Entre quienes presentaban niveles altos de percepción de carga, el 50,4 % manifestó pensamientos suicidas. Le sigue la desesperanza, que afectó al 50 %, junto a la desregulación emocional —que alcanza el 31,6 % cuando es intensa y se acompaña de ansiedad— y el impacto de experiencias traumáticas en la infancia, que aumentan la vulnerabilidad.
La investigación también detectó una elevada presencia de pensamientos relacionados con la muerte en la muestra. El 44,6 % de los participantes reconoció haber experimentado este tipo de ideas, el 39,4 % experimentó ideación suicida pasiva, la forma más frecuente, y un 9,6 % refirió intentos de suicidio. Para Mora, estos datos evidencian la necesidad de una evaluación más profunda, ya que “muchas veces la ideación no es estructurada ni explícita, sino pasiva, y puede pasar desapercibida si no se explora con profundidad”.
Evaluar el riesgo desde todas las dimensiones de la persona
El autor decidió analizar el riesgo suicida desde distintas dimensiones —interpersonal, cognitiva, afectiva y espiritual— integrando modelos teóricos que hasta ahora se habían estudiado por separado. El trabajo combina la teoría interpersonal del suicidio con el modelo de afrontamiento desde el apego y el modelo diátesis-estrés, ofreciendo “una comprensión más completa de lo que ocurre en la persona”. “No es solo desesperanza, ni solo emoción desbordada o conflicto relacional. Es la interacción entre cómo la persona piensa, siente, se vincula y encuentra sentido a su vida”, explica Mora.
Este enfoque ha permitido identificar distintas vías hacia la ideación. En algunos casos predomina la dificultad para gestionar emociones y la ansiedad, y en otros, la pérdida de esperanza en el futuro o la sensación de ser una carga para los demás. Además, al considerar el sentido de la vida y las metas personales, el modelo no solo identifica riesgos, sino también recursos para intervenir. “No se trata únicamente de detectar el peligro, sino de comprender la vulnerabilidad y reforzar aquello que hay que proteger”, aclara el investigador.
Mantener el propósito frente al dolor
Frente a los factores de riesgo, el principal factor protector detectado es el sentido de vida. “No se trata simplemente de mantener pensamientos positivos”, detalla Mora, “sino de conservar una experiencia de significado, dirección y valor personal incluso en el contexto de dolor crónico”. Mantener este sentido conlleva percibirse como alguien cuya vida sigue teniendo propósito, con metas y razones para continuar implicado en la realidad pese al sufrimiento.
Los datos muestran que el sentido vital actúa como amortiguador frente a la desesperanza y reduce la intensidad de la carga percibida. “Cuando la persona mantiene la conciencia de su valor más allá de la enfermedad, disminuye la vivencia de ser una carga para los demás”, señala. Aunque fortalecer el sentido de vida no elimina el dolor, “sí puede transformar la manera en que se vive y se integra en la propia historia”, consolidándose como un elemento clave de protección frente a la ideación suicida.
Anticiparse al riesgo en las unidades especializadas
Desde el punto de vista asistencial, Mora considera que estos hallazgos deberían traducirse en una incorporación sistemática de los factores de riesgo y protección en las unidades de dolor. “No se trata únicamente de detectar la presencia de ideación, sino de identificar la combinación de factores que configuran la vulnerabilidad de cada paciente. Conocer qué variables están activas nos permite intervenir antes de que la situación se agrave”, apunta.
Asimismo, defiende la necesidad de reforzar la presencia de profesionales de Psicología en estos dispositivos sanitarios para abordar de forma integral el sufrimiento asociado al dolor crónico y recuerda que, cuando existe sospecha, es necesario preguntar de forma clara y directa sobre el suicidio.
El estudio, que forma parte de la tesis doctoral defendida por Mora en la UCV, se desarrolló bajo la dirección de las profesoras María José Beneyto y Carmen Moret. Durante las primeras fases del proyecto también contó con la participación de la profesora Blanca Gallego.