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Advierten del aumento de la presión sobre los espacios naturales y defienden la ordenación de los flujos de visitantes

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Advierten del aumento de la presión sobre los espacios naturales y defienden la ordenación de los flujos de visitantes

El crecimiento de actividades como el senderismo, el ciclismo de montaña, la escalada o las carreras por montaña ha incrementado la presión sobre los espacios naturales y protegidos. Así lo ha explicado Estela Farías Torbidoni, investigadora del y especialista en el seguimiento del uso recreativo de estos entornos, en el marco del XIII Congreso Internacional sobre Seguimiento y Gestión de Visitantes en Áreas Recreativas y Protegidas (MMV), que ha organizado la Universidad Católica de Valencia (UCV).

Durante su intervención, Farías Torbidoni ha señalado que “el aumento de visitantes y la transformación de sus perfiles -con una presencia cada vez mayor de usuarios vinculados a la práctica deportiva- han generado nuevas tensiones entre la conservación de los espacios naturales y su aprovechamiento recreativo”. En este contexto, ha defendido la necesidad de conocer cómo se utilizan estos lugares, identificar los puntos de mayor concentración y diseñar medidas que permitan compatibilizar las distintas actividades.

Uno de los ejemplos que ha destacado ha sido el Camino de Santiago, cuyo éxito ha provocado un incremento constante de peregrinos en sus itinerarios más conocidos. “Es un éxito absoluto y en algún momento habrá que hacer algo”, ha afirmado. A su juicio, en algún momento será necesario abordar la ordenación de su uso para evitar concentraciones excesivas y preservar la experiencia que ofrece el recorrido. “Si voy caminando por un camino en el que hay cien personas, ¿cuál es la gracia? No estoy disfrutando del medio natural, es como si estuviera en las Ramblas de Barcelona”, ha apuntado. Por ello, ha propuesto prestar más atención a las rutas alternativas y distribuir mejor los flujos de visitantes, de manera que también puedan beneficiarse otros territorios

La ordenación puede reducir la masificación sin reducir las visitas

La investigadora ha expuesto varias experiencias desarrolladas en Cataluña que demuestran la eficacia de una gestión basada en datos y en el diálogo con los diferentes usuarios del territorio.

Así, se ha referido al Parc Natural de L’Alt Pirineu, cuya elevada afluencia provocaba problemas de saturación, aparcamiento y seguridad. Tras años de seguimiento y análisis de la capacidad de acogida, se implantó un sistema de reserva previa para acceder al aparcamiento. La medida permitió redistribuir las visitas a lo largo del año, reduciendo en más de un 20 % la afluencia durante el mes de mayor concentración. Además, lo recaudado con el aparcamiento se reinvirtió en el acondicionamiento de la pista que ahora está perfecta.

“La percepción de masificación se redujo a la mitad y también disminuyó la sensación de insatisfacción de los visitantes. Lo importante es que no conseguimos que la gente dejara de ir, sino que fuera en otras condiciones y en otros momentos”, ha explicado.

“La Comunidad Valenciana, entre las autonomías que soportan una mayor presión de eventos deportivos en espacios naturales”

La investigadora ha señalado que “la Comunitat Valenciana -junto con Cataluña, el País Vasco y Andalucía- está entre las autonomías que soportan una mayor presión de eventos deportivos en espacios naturales”.

En este punto, ha aludido también a los últimos datos facilitados por la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana, que reflejan un incremento del 19,68 % en el número de visitantes registrados en los parques naturales de la Comunitat Valenciana  durante los meses de junio, julio y agosto, con respecto al pasado año, y ha señalado que “este incremento responde a una tendencia que también se observa en numerosos espacios naturales protegidos de la península”.

No obstante, Farías ha advertido de que “lo importante no es solo saber el número de visitantes, sino también cómo se distribuyen”. Por ello, ha defendido la necesidad de avanzar hacia “sistemas de monitorización más detallados que permitan realizar un seguimiento adecuado de la afluencia y que permitan actuar de una forma más efectiva en caso de saturación”.

La Serra d’Irta mantiene un estado ecológico "muy bueno" en casi el 69 % de los tramos de su costa, según un estudio del IMEDMAR-UCV 

La Reserva Marina de Interés Pesquero de Serra d'Irta presenta un estado ecológico "muy bueno" en el 68,9 % de los tramos de costa evaluados, según los resultados del seguimiento científico realizado por el Instituto Universitario de Investigación en Medio Ambiente y Ciencia Marina de la Universidad Católica de Valencia (IMEDMAR-UCV). El estudio, que recoge una década de monitorización de este espacio protegido de Castellón, refleja también la importancia de mantener una vigilancia continuada sobre sus habitas y espacies.  

El investigador del IMEDMAR-UCV José Tena, que ha presentado los resultados en el XIII Congreso Internacional sobre Monitorización y Gestión de Visitantes en Áreas Recreativas y Protegidas (MMV13), celebrado en Valencia, ha valorado positivamente la evolución de la reserva, aunque ha insistido en la necesidad de interpretar los datos con cautela. 

Entre los resultados del seguimiento también destaca la evolución de las praderas de Posidonia oceánica. Después de los efectos detectados tras la borrasca Gloria y de las alteraciones registradas en 2024, las campañas de 2025 apuntan a una recuperación inicial. "Hemos visto ya cómo la pradera de Posidonia se va recuperando", ha explicado Tena. No obstante, el investigador ha advertido de que el objetivo debe ser recuperar un estado de conservación adecuado, tomando como referencia la situación que presentaban estos hábitats hace décadas. "Hemos de ir a cómo era esa pradera de Posidonia hace 40 años e intentar llegar a un estado de conservación adecuado", ha señalado. 

El seguimiento también ha analizado la presencia de especies invasoras y los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas marinos. En este sentido, Tena ha señalado que el alga invasora Caulerpa cylindracea, que se está extendiendo por distintas zonas del Mediterráneo, parece mantener una población controlada en Serra d’Irta, sin indicios actuales de expansión. Asimismo, los investigadores han detectado síntomas de blanqueamiento en algunos corales, como Oculina patagonica, aunque los indicadores analizados todavía no son alarmantes. 

Los censos submarinos ofrecen otro dato relevante: en el último muestreo se contabilizaron 6.470 peces dentro de la reserva, frente a los 481 registrados en las zonas de control. El investigador ha pedido, no obstante, evitar interpretaciones categóricas: "El dato es positivo y así lo debemos de interpretar, pero no debe ser categórico", ha detallado. En este sentido, según ha explicado, los resultados pueden variar de un año a otro y dependen también de que se mantengan los mismos protocolos y condiciones de muestreo. 

Una gestión adaptada a cada reserva 

Pese a los resultados positivos, Tena considera que el seguimiento científico debe ir acompañado de medidas de gestión efectivas. "Actualmente creo que nos quedamos en ese primer paso. Declaramos que un área es un área protegida y hacemos seguimientos anuales. Eso está muy bien, pero realmente no estamos haciendo que funcione esa reserva si no ponemos un plan de gestión adecuado", ha advertido. 

El investigador ha defendido que cada espacio protegido necesita medidas adaptadas a sus características y a la biodiversidad que alberga. En el caso de Serra d’Irta, ha destacado la riqueza de sus fondos sedimentarios y la presencia de especies y formaciones que no siempre quedan recogidas en los protocolos habituales de seguimiento. "Cada área protegida tiene unos valores particulares que deben de ser estudiados de manera individualizada", ha señalado. Por ello, ha insistido en que "no podemos hacer protocolos estándar para todas las áreas marinas en la Comunidad Valenciana". 

Tena también ha subrayado que la conservación del medio marino no está reñida con la actividad humana. "No solamente es compatible, sino que es necesaria la presencia humana en los espacios protegidos", ha afirmado, siempre que las actividades se desarrollen de forma controlada y sostenible. Así, considera que la pesca, los deportes náuticos y el turismo pueden convivir con la protección de la biodiversidad si se alcanza un equilibrio entre los distintos usos. 

Para conseguirlo, ha reclamado planes de gestión efectivos, recursos y una mayor vigilancia de estos espacios, así como información dirigida a los visitantes. El investigador ha incidido especialmente en la importancia de acercar la riqueza natural de las reservas a la ciudadanía, porque "la gente lo que no conoce no lo ama y lo que no ama lo desprecia". 

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