Investigación
Diversificar destinos y distribuir mejor a los visitantes, clave para proteger los espacios naturales y evitar su masificación
miércoles, 20 de mayo de 2026
El crecimiento del turismo de naturaleza en destinos como Islandia está empezando a mostrar signos claros de saturación, con consecuencias sobre la conservación del entorno, la calidad de la experiencia turística y la relación con la población local. Así lo apunta una reciente investigación encabezada por el director del Grupo de Investigación Deportes de Montaña, Salud, Inclusión y Sociedad de la Universidad Católica de Valencia (UCV), Pablo Vidal.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista Journal of Tourism Futures, advierte de que el reto no pasa por reducir las visitas a estos espacios, sino por distribuir de forma más equilibrada los flujos turísticos y evitar que todos los visitantes se concentren en los mismos enclaves en temporadas muy concretas. En el caso de Islandia, Vidal defiende que la clave está en diversificar destinos dentro del propio territorio: “No se trata de que vaya menos gente, sino que no vayan todos a los mismos sitios”, precisa.
El trabajo señala que el fuerte incremento de visitantes en los últimos años en el país nórdico —que ha pasado de 540.824 turistas en 2011 a más de 2,2 millones en 2024— ha provocado problemas de concentración en determinados puntos del territorio como la ruta de senderismo Laugavegur, generando situaciones de saturación que empiezan a comprometer el modelo turístico. “Hay seis veces más turistas que población local del país; por tanto, es casi una invasión”, explica.
La investigación, desarrollada en colaboración con el investigador de la Universitat de València (UV), Antonio Vidal Matzanke, se basa en 18 entrevistas semiestructuradas realizadas a perfiles vinculados al turismo de naturaleza en Islandia, entre ellos guías de montaña, investigadores, gestores ambientales, responsables turísticos y miembros de equipos de rescate. El trabajo se completó con observación participante en los veranos de 2022 y 2023.
Del silencio a la saturación
La concentración de visitantes está afectando directamente a la experiencia turística. Según Vidal, el visitante que acude a estos destinos busca “contacto con la naturaleza y, por tanto, soledad y silencio”, pero en muchos casos se encuentra con “colas, ruido, saturación, basura y problemas para aparcar”. Esta contradicción, indica el investigador, explica parte de la creciente insatisfacción detectada en este tipo de turismo.
La investigación también incide en el impacto que esta presión turística está teniendo sobre los ecosistemas especialmente frágiles como los islandeses. El estudio recoge problemas de erosión y contaminación, además de una creciente preocupación entre la población local por el deterioro del entorno natural. “Hay mucha gente que no respeta la naturaleza y eso está generando problemas”, señala.
A esta presión ambiental se le suma la falta de adaptación de las infraestructuras al rápido crecimiento turístico. Vidal recuerda que Islandia cuenta con menos de 400.000 habitantes y que, en apenas una década, “se ha multiplicado por cinco el número de turistas”. Esta evolución, añade, está causando dificultades en alojamientos, carreteras, restaurantes y servicios básicos. “El país está intentando adaptarse a este bucle”, apunta. Sin embargo, subraya que el ritmo de crecimiento turístico va por delante de la capacidad de gestión del destino.
En el plano social, el trabajo también detecta un cambio en la percepción del turismo entre parte de la población local. Aunque el sector se ha convertido en un motor económico fundamental para el país, el aumento de visitantes está empezando a generar una relación “de amor y odio”, alerta el investigador de la UCV. “La mitad del país se beneficia del turismo y la otra mitad contempla con preocupación este aumento desorbitado de visitantes, que lo está cambiando todo”, aclara.
Diversificar para crecer de forma sostenible
Frente a este escenario, la conclusión es clara: el crecimiento del turismo de naturaleza solo es viable si se gestiona de forma ordenada y sostenible. De lo contrario, advierte Vidal, existe el riesgo de deteriorar tanto el entorno natural como la propia experiencia turística, ocasionando así “muchos problemas de contaminación, destrucción medioambiental e insatisfacción de la población local”.
Para evitarlo, la investigación propone diversificar los destinos, limitar el acceso a zonas sensibles, mejorar la planificación y redirigir de forma más equilibrada los flujos turísticos. La relevancia del estudio ha trascendido además el ámbito académico: la European Ramblers Association —organismo que agrupa a las federaciones europeas de senderismo— se ha hecho eco de un trabajo que, a juicio de Vidal, plantea una advertencia extensible a otros destinos de naturaleza que están experimentando procesos similares de crecimiento.