Todas las noticias | UCV

El alumno del fondo (Carola Minguet, Las Provincias)

Noticia publicada el

El alumno del fondo (Carola Minguet, Las Provincias)

Los profesores valencianos vuelven hoy a la calle. Reclaman plantillas, ratios, salarios, infraestructuras, inclusión y menos burocracia. Tienen motivos. La huelga indefinida del curso pasado permanece suspendida y las movilizaciones regresan después de unas negociaciones que los convocantes consideran insuficientes.

La lista de reivindicaciones es larga, aunque no tanto como el inventario de problemas que confiamos al profesor cuando aún no ha sonado el timbre de entrada. Debe enseñar, motivar, integrar, detectar trastornos, prevenir adicciones, mediar en conflictos, educar emociones, reparar desigualdades, dominar tecnologías y dejar constancia de todo en la plataforma correspondiente. Enseñar, que era el oficio, empieza a parecer una distracción dentro del trabajo.

La escuela recibe los encargos que el resto de la sociedad deja pendientes. Fabricamos dispersión y le pedimos que enseñe a concentrarse. Desconfiamos de toda autoridad y le exigimos disciplina. Convertimos el teléfono en una prolongación de la mano y esperamos que el profesor conquiste veinticinco miradas durante cincuenta minutos. Primero desordenamos la vida de los niños; después pretendemos que la recomponga antes del recreo. Cada problema al que la sociedad no encuentra dueño acaba encontrando una hora de tutoría.

Pero tampoco toda reivindicación queda santificada por llevar la palabra «educación» escrita en una pancarta. Las ratios y las plantillas importan, y un profesor exhausto difícilmente enseñará bien. Sin embargo, cierta retórica sindical tiene la extraña habilidad de poner al alumno delante y olvidarlo después entre horarios, complementos y competencias administrativas. A veces se habla tanto de las condiciones de quienes enseñan que apenas queda sitio para preguntarse qué están enseñando y, sobre todo, a quién.

Así, entre una Administración que trata al educador como ejecutor de protocolos y un sindicalismo que puede reducirlo a trabajador agraviado, se extravía lo que ni cabe en un protocolo ni se agota en una reivindicación: el maestro. Porque un docente tiene derechos laborales, naturalmente, pero su tarea no termina donde empieza el convenio. Tampoco es un terapeuta universal ni el mecánico de guardia de una sociedad averiada. No está llamado a arreglar el mundo, sino a enseñar a otros a mirarlo.

Y no es el único traspapelado. El alumno, que debería ser la razón de cada protesta y cada reforma, acaba convertido en su pretexto. Todos lo ponen por delante; quizá por eso pocos advierten que se ha quedado al fondo. Allí abre el cuaderno y espera.

Calendario

«septiembre de 2026»
lu.ma.mi.ju.vi.sá.do.
31123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
2829301234
567891011

Opinión y divulgación