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La UCV se vuelca con una misión sanitaria en Bolivia: más de 200 pacientes odontológicos, 35 cirugías y un centenar de sesiones de fisioterapia

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La UCV se vuelca con una misión sanitaria en Bolivia: más de 200 pacientes odontológicos, 35 cirugías y un centenar de sesiones de fisioterapia

Diez intervenciones quirúrgicas de alta complejidad en tres días. Ese fue el primer balance del equipo de Cirugía de la Universidad Católica de Valencia (UCV) en Hardeman, Bolivia. Un pequeño municipio del norte de Santa Cruz de la Sierra, donde, en palabras del profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud y líder del proyecto, Antonio Prat, "se acaba la carretera". Vesículas biliares, quistes ováricos, hernias y cierres de colostomías fueron algunos de los procedimientos realizados antes de emprender un trayecto de unas doce horas hasta San Javier. Allí, el grupo formado por Laura Fernández, residente de Cirugía y alumna de la UCV; Sacramento Forcano, enfermera instrumentista quirúrgica; y las estudiantes de Medicina Laura Fuster y Ana Aguado completó la misión con otras 25 intervenciones, tanto en el hospital local como en las aldeas cercanas.

En palabras de Fuster, la experiencia comenzó antes de entrar al quirófano. Según relata, durante la primera parte del proyecto se alojaron en el Hospital de Hardeman, donde dedicaron los primeros días a acondicionar las salas y el área de operaciones, además de realizar cribados de pacientes. "Fue una vivencia tan exigente como profundamente transformadora", recuerda.

La actividad quirúrgica fue solo una parte de los proyectos de cooperación internacional que la UCV ha desarrollado, por tercer año consecutivo, en el país andino. En total, los equipos de Cirugía y Odontología han realizado más de 235 atenciones, a las que se suman más de un centenar de sesiones de Fisioterapia y distintas acciones de prevención y formación. Impulsada por el Servicio de Cooperación Universitaria al Desarrollo del Vicerrectorado de Estudiantes y Vida Universitaria, la iniciativa ha reunido a lo largo de dos semanas a profesores, profesionales y estudiantes de Medicina, Odontología, Cirugía y Fisioterapia en Hardeman, San Javier y San Miguel de Velasco. Junto a instituciones, profesionales locales y alumnos de la Universidad Católica Boliviana (UCB), los participantes han combinado atención sanitaria, prevención, rehabilitación y formación.

Más allá del quirófano

En Hardeman, la actividad sanitaria continuó cuando las luces del quirófano se apagaban. La atención salió también del hospital para llegar a las comunidades más alejadas, donde el equipo se encontró con una población con dificultades para acceder a los servicios sanitarios. Durante estas salidas, se realizaron consultas a personas aisladas y se atendieron casos de parasitosis, desnutrición y carencias vitamínicas, además de infecciones respiratorias.

Las estudiantes de Medicina Laura Fuster, Alexandra Rodríguez, Lucía Kishore y María Alcalá se centraron en las revisiones médicas y, especialmente, en la atención a personas mayores. A esta actividad se sumó una campaña de prevención de gran alcance: durante su estancia, el equipo desparasitó a 10.000 pacientes y distribuyó vitaminas. La intervención sanitaria se completó con tres talleres dirigidos al personal de Enfermería sobre higiene de manos, reanimación cardiopulmonar y prevención de infecciones hospitalarias, en los que se compartieron conocimientos y protocolos con los profesionales locales. 

En el ámbito odontológico, Fabiola Herbas y José Ignacio Zarzosa, junto a las estudiantes Irache Baron e Isabel Gómez, atendieron a más de 200 personas. Extracciones y obturaciones fueron algunas de las intervenciones más habituales, tanto en el hospital como en las comunidades situadas a mayor distancia, donde la atención odontológica se encuentra más condicionada por la disponibilidad de recursos.

La asistencia no terminaba, por tanto, en el centro sanitario. La colaboración con el Hospital Municipal, las autoridades locales, las Misioneras de la Doctrina Cristiana y los profesionales de la zona permitió adaptar la intervención a las necesidades que iban surgiendo sobre el terreno y acercar la atención a personas que, en muchos casos, difícilmente podían desplazarse hasta un centro sanitario.

Trabajar con los recursos disponibles

En San Miguel de Velasco, la fisioterapia salió también de las paredes del Centro FASSIV. Durante diez días, Marcos Gomariz, graduado en CAFD y estudiante de Fisioterapia; Cristina Mas, graduada en Fisioterapia Internacional y máster en Rehabilitación Neurológica; y Simone Massa, graduado en Fisioterapia Internacional, alternaron las sesiones en el centro con las visitas a los domicilios de algunos pacientes. Fueron más de 100 sesiones con personas de entre 9 y 85 años.

No había un único perfil de paciente. Secuelas de chikunguña, artrosis, distrofia muscular de Duchenne, microcefalia, embolias, síndrome de Down, escoliosis o recuperaciones tras intervenciones quirúrgicas formaron parte de las situaciones que encontraron durante esas jornadas.

Y cuando faltaba material, tocaba buscar una alternativa. Mas y Gomariz elaboraron con escayola un cojín abductor para uno de los pacientes. Una solución sencilla ante una carencia concreta que resume parte de la realidad con la que se encontraron los fisioterapeutas durante su estancia.

La actividad, desarrollada en colaboración con el Centro FASSIV, la Diócesis de San Ignacio de Velasco y la Congregación Hijas de Jesús, tuvo además una dimensión formativa. "Vinieron a trabajar con nosotros y a aprender tres alumnos de la Universidad Católica Boliviana", explica Cristina Mas. José, Freddy y Vannia se incorporaron así a las sesiones y compartieron el trabajo cotidiano con los profesionales de la UCV.

La formación se extendió también al campo de la prevención. Marcos Gomariz impartió una sesión sobre prevención de lesiones, mientras la presencia de los estudiantes de la UCB permitió que el intercambio de conocimientos se produjera durante la propia atención a los pacientes.

La cooperación también entra en las aulas

En esta misma localidad, la cooperación se extendió más allá del ámbito sanitario. Los profesionales María Oncís y Sebastián Cerro desarrollaron un programa de talleres dirigido a trabajadores de la alcaldía, familias, docentes, directores de centros y niños.

En cada espacio, la formación adoptó un enfoque diferente. Los trabajadores de la alcaldía abordaron la gestión del estrés laboral; los padres, la educación en valores; y los profesores, la incorporación de estos principios al día a día de la escuela. Los directores participaron en una sesión sobre gestión escolar en valores y los niños trabajaron los valores asociados al deporte, además de recibir una sesión de prevención de lesiones. 

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